lunes, 29 de mayo de 2017

Hallan en Inglaterra nueva evidencia sobre los ovnis vistos en la Isla Decepción




Revelador artículo sobre "Los ovnis de la Antártida" en la publicación británica "BAS Club Magazine"

Peter Bird fue uno de los meteorólogos en la Base B de Isla Decepción en 1965, el año en que la noticia de los ovnis en la Antártida recorrió el mundo. Habiendo pasado más de medio siglo, es natural que casi nada recuerde de aquellos lejanos acontecimientos, pero se interesó por las indagaciones que estaba realizando Rubén Morales en la Argentina y le proveyó valioso material, que luego fue pertinentemente citado en el libro "Los ovnis de la Antártida". Ahora, ya con el libro en sus manos, Peter Bird realiza una revisión de su contenido, sobre todo acerca de aquel controvertido avistamiento británico de su querida Base B. Lo hace por ser un apasionado estudioso de las historias antárticas, sin ningún interés especial en la ufología, pero la lectura del libro lo impulsa a buscar la verdad histórica, a consultar con sus antiguos camaradas y termina hallando documentación que ni el mismo sospechaba encontrar…

Peter Bird
La revista británica "BAS Club" en su Nº 77 de mayo de 2017 abre su portada con una foto de esa enorme grieta en la Barrera de Larsen que preocupa al mundo entero, y en su interior (páginas 118 a 121) publica un sustancioso comentario acerca del libro escrito por el profesor Rubén Morales "Los ovnis de la Antártida".
La nota está rubricada por el expedicionario antártico Peter Bird, invernante en la "Base B" de Isla Decepción en 1965, justamente el año en que toda la prensa mundial se hizo eco de las observaciones de ovnis en esa pequeña isla. Además de comentar el contenido del libro, Bird ha localizado un informe británico jamás divulgado hasta ahora, que corrige datos y confirma la observación de una luz extraña sobre la isla el 2 de julio de 1965.

Merece destacarse la importancia institucional de la revista que contiene esta publicación. BAS es la sigla de British Antarctic Survey, organismo con sede en Cambridge, Gran Bretaña, del cual dependen todas sus bases en la Antártida, así como demás operaciones polares y actividades de investigación antártica británica. El "BAS Club" es la entidad que nuclea al personal pasado y presente del British Antarctic Survey y a miembros de anteriores programas antárticos como la Falkland Islands Dependencies Survey (Fids) y la Operación Tabarin (Ver: http://basclub.org). En otras palabras, la "BAS Club Magazine" es el medio de prensa escrita del personal antártico británico.

Aledaños de la Base B, Isla Decepción, en 1965.
Para ilustrar a los lectores de BAS Club Magazine sobre algunos avistamientos emblemáticos citados el libro, Peter Bird eligió la observación de su compañero en la Base B Bernie Chappel (2 de julio de 1965) y el estremecedor caso de los cuatro expedicionarios chilenos en la Isla Robertson del 8 de enero de 1956. "El libro es tan interesante que primero pensé en seleccionar algunas partes para compartir con ustedes. Desafortunadamente está en español y como supera las 350 páginas, resulta demasiado extenso para traducir poco más que algunas líneas", indica Peter Bird al iniciar su nota, y más adelante expresa:
Bernie Chappel, protagonista de la observación del ovni.
 "La Isla Decepción concentró la atención de la comunidad ovni porque, aunque sólo es una pequeña isla, había bases del Reino Unido, de Argentina y de Chile y cada nación tuvo sus avistamientos con diferencia de días entre sí en julio de 1965, y un hombre argentino a quien conocí, Stanich, también tuvo avistamientos en junio.
Aunque pasaron más de cincuenta años aún se publican libros sobre estos incidentes y otros similares en el continente helado. Debo declarar un interés personal en el asunto por haber estado en la base B durante el invierno austral de 1965 y fui así participante involuntario de unos acontecimientos de los que siento decir ¡que no tengo absolutamente ningún recuerdo!. Un pequeño consejo para presentes y futuros antárticos: ¡ESCRIBAN UN DIARIO! Nunca se sabe lo que tendrá que recordar uno dentro de cincuenta años.
Una de las cosas que me di cuenta ni bien comencé a leer el libro es que los ovnis se toman mucho más en serio en la Argentina que en el Reino Unido. Hay incluso cafés ovni en Buenos Aires donde personas de mentalidad similar pueden reunirse para hablar sobre los últimos incidentes que les interesan. Entonces no sorprenderá a los lectores decirles que Rubén frecuenta uno, llamado RIO54. Podría sorprenderles un poco más saber que Rubén es  discípulo del difunto Capitán Daniel Perissé que fue Comandante de la Base Naval Argentina en Decepción durante el invierno de 1965 y que el propio Perissé había escrito un libro llamado Fenómeno OVNI: Reflexiones, Investigaciones y Estudios, del cual Rubén escribió el prólogo." (…) "Para un escéptico, los exámenes minuciosos de unas evidencias físicas tenues y transitorias pueden parecer desalentadores, pero Rubén Morales trae algo nuevo a este juego porque además de ser ufólogo es psicólogo social y docente de comunicación política en una universidad de Buenos Aires. Por lo tanto, está idealmente situado para guiar a los lectores a través de las complejidades políticas de un evento que asumió relevancia internacional y explicar cómo la diseminación de las noticias termina siendo rehén de las creencias y motivaciones del mensajero. Esta capacidad de percepción, junto a la imparcialidad con que presenta las diferentes versiones de un mismo evento, hacen que este libro sea una importante contribución a la literatura ovni."
Peter Bird en la Antártida, 1965
Pero acaso el pasaje más importante del artículo de Peter Bird es el que se refiere a la observación hecha por los británicos, esa observación de la que seguramente no participó, por lo cual no recuerda nada, pero ha logrado localizar una nueva fuente jamás antes consultada: El diario manuscrito de uno de sus camaradas antárticos, el mecánico aeronáutico de la RAF Jeff McDermott. Explica al respecto Peter Bird: "Parece haber algunas dudas acerca de la fecha y hora en que se produjo la observación [británica] y algunos han utilizado estas inconsistencias para socavar la veracidad de toda la historia. Afortunadamente he hallado ayuda disponible, ya que por primera vez, otro miembro de la base, Jeff McDermott (alias Black Mac) ha desenterrado su diario del año 1965 y ha tenido la amabilidad de permitirme citarlo textualmente. Esta es su entrada para el 3 de julio de 1965:
'La noche de ayer, mientras Bernie estaba haciendo la observación de las nueve en punto, notó una estrella brillante sobre la colina de Ronald, que se movía muy rápido a una elevación de unos 20 grados. Después de completar un curso en zig-zag de unos 15 grados se detuvo, retrocedió parte de su curso y llegó a una detención final. Varios de los muchachos la observaron en esa posición final y algún tiempo después desapareció. Esta noche, a eso de las nueve, tanto desde la base argentina como de la chilena vieron un objeto similar.
Angelo en la PAC vio una luz móvil que venía del sur, giró sobre nuestra base y volvió al sur. Los argentinos vieron uno en el sur pero lo perdieron. Han enviado la información a BA …'
"

(BA = Buenos Aires, Angelo = Angel Concha Cáldera meteorólogo chileno, PAC = Base Presidente Aguirre Cerdá, dependiente de la Fuerza Aérea de Chile)

Allí termina el informe sobre el ovni de McDermott, dado a publicidad por primera vez en la BAS Club Magazine ¡52 años después!. Bien dice Peter Bird que ese reporte es "oro sólido" para comprender lo que pasó.
Sigue explicando Peter: "Jeff, en un correo electrónico posterior me dice:

'Estoy seguro de que todo esto ocurrió el tercer día, porque nunca hice una entrada en fecha posterior, a menos que estuviera visitando una de las otras bases y no llevara mi diario conmigo, en cuyo caso lo habría dicho.'"

Lo que le llama la atención a Peter -y a nosotros también- es que la descripción recientemente hallada en el diario de Black Mac tiene algunas notables concordancias con la publicada en los diarios chilenos el 6 de julio de 1965, apenas 3 días después:

“En comunicado del mismo día [sábado 3 de julio] a las 20.30 horas, local, con la base inglesa, informan que el día anterior [viernes 2], a las 19.45 horas, vieron cinco miembros de esa dotación un objeto celeste, por el norte de la isla, desplazándose y con su curso zigzagueante, para luego sufrir una detención de cinco a diez minutos, desapareciendo en la altura. Era de color rojo amarillento, variando al verde. La altura estimada era de 20 grados y del tamaño de una estrella de primera magnitud.” (Citado en pág. 195 de "Los ovnis de la Antártida")

A partir de estas coincidencias, Peter Bird amplió su investigación y consultó a Bill Geddes, quien había sido el operador de radio en la base británica, pero Geddes le manifestó no recordar en absoluto que haya existido esa transmisión hablando de un tema tan especial y por lo tanto recordable! A raíz de eso, Peter Bird reflexiona:

"No quiero caer en la tentación de buscar motivaciones, ante una secuencia de eventos, a partir de frases sueltas escritas hace cincuenta años, pero todavía la pregunta flota en el aire: ¿Cómo las bases extranjeras llegaron a oír de nuestro avistamiento tan rápidamente? Los lectores notarán la disparidad entre el relato chileno y el de Black Mac's: Los chilenos dicen que cinco miembros de la base vieron un objeto en movimiento, en tanto Black Mac dice que sólo vimos un objeto estacionario. Es una gran diferencia.
De todos modos, volviendo al libro de Rubén: en su meditada consideración sobre si realmente ocurrió el acontecimiento, advierte la tendencia británica a jugar bromas, nuestro sentido del humor tiende hacia una visión irónica del mundo, nuestra arrogancia lleva a hacer trizas a nuestros vecinos. Todo lo cual podría haber hecho que el avistamiento en sí fuera indigno de confianza.
Tengo que confesar que su interpretación de las acciones y motivaciones de los británicos no nos presenta con la mejor imagen. Aunque en mi propio caso es indudablemente correcto, he conseguido encontrar entre las pertenencias de mi madre -después de su muerte- una carta que le escribí desde Decepción en noviembre de 1965 -es decir, la primera carta que salió después del invierno austral- que compartí con el autor del libro. Para mi vergüenza, me había burlado de Daniel Perissé, el comandante de la base argentina, aludiendo de manera cómica a su visión de los ovnis (y también sus intentos de comunicación psíquica con los buques de guerra) como podía hacerlo entonces un joven de 23 años que creía saberlo todo. Mis tardías disculpas a la memoria del comandante Perissé, que falleció en el 2008.
Al señalar la reticencia del BAS a decir más de lo absolutamente necesario, Rubén no tiene en cuenta la situación en el Reino Unido en los años 60. BAS, en particular, se encontraba en una posición delicada: Su propia existencia estaba en duda, hasta que formalmente quedó bajo la égida del Consejo Nacional de Investigaciones Ambientales (NERC) en 1967. No hubiera sido bien recibida la publicación de informes de observaciones de fenómenos de los cuales el stablishment de la comunidad científica era altamente escéptico cuando el personal del BAS estaba en un punto crítico de las negociaciones. Sir Vivian Fuch's, en su libro Of Ice and Men, p.159, explicita parte de este contexto. Además, los escritores populistas de esa época sobre visitas extraterrestres a la Tierra, como Charroux y Von Däniken, habían presentado su evidencia en términos tan sensacionalistas que inmediatamente los desacreditaban, al punto que Carl Sagan no podía rescatar a la ufología del subsuelo en el que estos escritores la habían enterrado.
Aunque es un creyente, Rubén Morales tiene un enfoque sistemático y sobrio de la evidencia, no sólo de los incidentes de Decepción, sino también de otros episodios bastante sorprendentes. (…) Tampoco es un libro sin humor. En Decepción, Perissé está tan ocupado dando entrevistas a la prensa que el almirante a cargo de las operaciones navales no puede llegar a él durante días. En la base Orcadas, el comandante se enoja tanto con un subordinado que no cree en los avistamientos de ovnis que lo persigue por toda la base con un sable hasta que el pobre se atrinchera en su camarote mientras el comandante le golpea la puerta. Como en el camarote había un revólver calibre 45 la escena pudo haber tenido un mal fin. [Por suerte eso no sucedió!].
Pero donde Morales se destaca es en su reconstrucción de las conversaciones que tuvieron lugar entre los miembros de las bases y el mundo exterior. Si usted lee la historia de la operación de apéndice de Bill Geddes en el número 71 [de la BAS Club Magazine] que Rubén Morales escribió, sabrá lo que quiero decir, y este estilo de escritura hace que todo parezca tan real y da una sensación de inmediatez como si el suceso hubiera pasado ayer y no 50 años atrás. Tal vez las palabras no son exactamente las que ya expiraron, pero hacen que el pasado vuelva a cobrar vida.
Rubén me cuenta que este libro ha sido bien recibido en América Latina. Merece un público más amplio del que recibirá en ese ámbito, ya que es un relato de agradable lectura sobre eventos misteriosos, no sólo de Decepción, sino en toda la Antártida. También puede considerarse un manual político sobre cómo gerenciar la cobertura de medios de comunicación en beneficio propio."


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